Individualismo, entendemos a éste como una forma de vida que lleva a pensar básicamente en las propias necesidades; teniendo poca o nula disposición a atender las de los demás. No exclusivamente por mala voluntad o egoísmo, si no que en muchas ocasiones el mismo ritmo de vida nos dificulta el encuentro con el otro. Y siendo el ser humano social por naturaleza este estilo de vida produce como resultado sensación de vacío afectivo y por ende de soledad.
Las patologías psíquicas más comunes en los últimos tiempos provienen de causas afectivas. Se corre por saciar necesidades materiales y no se mira al de al lado a los ojos. El compromiso en los vínculos y la responsabilidad por el otro se van deteriorando agigantando así la sensación de carencia.
Crecimos en una sociedad donde nos enseñaron como ganar mucha plata u obtener logros académicos, o ser el campeón de futbol. Pero no hemos olvidado de enseñar a amar. Creemos que el amor es algo que nos sucede y no podemos elegir.
Pero el amor es una actitud de vida, no sólo un sentimiento. Es una disposición voluntaria e inteligente. Es el lazo sutil que nos conecta con los demás seres humanos, con la naturaleza, con la vida en general; e incluso con nosotros mismos. Es la base de todos los sentimientos.
Para comenzar a crecer psíquicamente un niño necesita sentirse amado incondicionalmente, de esa forma después podrá amar a otros y a sí mismos.
La carencia de amor o la sensación de carencia de amor produce malestar afectivo que según el grado puede manifestarse de diferentes maneras: así encontramos cuadros clínicos de depresión, trastornos de ansiedad, trastornos alimenticios, conductas compulsivas, violencia.
· La depresión está muy cercana a la soledad
· La soledad es vecina de la indiferencia
· La indiferencia anestesia
· Las compulsiones tratan de tapar tanto vacío
· El vacío produce angustia
· Y siempre en todo esto hay baja autoestima.
Para sanar estas carencias es necesario que la persona comience a reconocer su potencial interior. Las heridas emocionales son heridas de desamor. El terapeuta puede ayudar a una persona con sensación de carencia afectiva a descubrirse a sí mismo y aprenderse a mirar sin juicios. Brindarle seguridad y ayudarlo a reconocer los recursos positivos que sí tiene. Poder guiarlo hacia el desarrollo de su autoestima y confianza en sí mismo.
Que de esta forma tome conciencia que es digno de amar y de ser amado. Por lo tanto sea capaz también de dar a los demás, porque el que está muy necesitado es más lo que pide que lo que ofrece. Y esto puede ser base del egoísmo (sin maldad) al que muchas veces nos enfrentamos (continuará)
Extraido del libro “El amor como forma de vida” Editorial Tahiel
Lic. Yanina Piccinni Lic. Liliana Crivelli



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